¿De dónde surge el curioso nombre de “dieta Paleo”? Pues bien, de la Era Paleolítica. Este régimen se inspira en lo que el hombre comía en el pasado, es decir, todo lo que pudiera cazar o cosechar: carnes, pescado, frutos secos, hojas verdes, vegetales regionales y semillas. Nuestra genética no ha cambiado demasiado desde entonces. Hace decenas de miles de años, el Homo Sapiens promedio era alto, musculoso, alto, atlético e increíblemente adaptable; en la actualidad tiene sobrepeso y no está en forma, está estresado y se siente infeliz, sufre falta de sueño y muere por una gran cantidad de enfermedades prevenibles.
 
¿Qué sucedió? Inventamos la agricultura. Hace unos pocos miles de años, los seres humanos descubrieron las técnicas de cría y pasamos de ser cazadores o recolectores a granjeros. Nos asentamos, formamos sociedades, y la raza humana progresó hasta lo que somos hoy. El problema es que nuestros cuerpos nunca se adaptaron adecuadamente a consumir todos los granos que ahora estamos cultivando. En vez de nutrirnos con más carne, vegetales y frutas de estación, nos volvimos una especie dependiente de los granos: pan, pasta, arroz, maíz y así sucesivamente.
 
La dieta Paleo es un esfuerzo para volver a comer como estamos biológicamente diseñados para hacerlo, lo que nos permite adentrarnos en nuestro potencial genético y comenzar a vivir más sanamente de inmediato.
 
Con esta dieta, no hace falta preocuparse por contar calorías; lo que importa es quitar ciertos tipos de alimentos de tu dieta, porque no todas las calorías actúan igual según el tipo de comida: 400 calorías provenientes de snacks salados no afectan tu cuerpo de la misma forma que 400 calorías de vegetales y proteínas de alta calidad. Por otra parte, puedes comer hasta que no sientas más hambre… y de paso, perderás peso, construirás masa muscular y estarás en excelente forma.
 
Los granos están compuestos de hidratos de carbono, y estos se transforman en glucosa (un tipo de azúcar) en nuestro sistema para ser utilizados como energía; toda la glucosa que no sea utilizada, se almacena en el cuerpo como grasa. Además, la mayoría de los granos contienen gluten y lectinas; muchas personas son intolerantes al gluten y pueden desarrollar una gran cantidad de enfermedades, mientras que la lectina es una toxina natural que daña el sistema gastrointestinal. El azúcar provoca un pico de energía en tu sistema, se transforma en grasa a menos que la utilices inmediatamente y causa desastres en tu organismo.
 
La dieta Paleo elimina los granos, el azúcar y los alimentos procesados. Menos carbohidratos equivale a tener menos glucosa en tu sistema, lo que significa que tu cuerpo comenzará a quemar grasa para obtener energía. Puedes extraerlos de las verduras, batatas y frutas, que son de origen natural y no necesitan ser procesadas para ser consumidas, al contrario de lo que ocurre con los granos. Por otra parte, a menudo los seguidores de la dieta Paleo se mantienen alejados de los lácteos, ya que mucha gente es intolerante a la lactosa y no estamos biológicamente programados para el consumo constante de leche, al igual que el de granos.
 
¿Qué puedes comer en esta dieta? Carnes rojas proveniente de animales alimentados con pasturas y no con granos; carnes blancas (pollo, pato, pavo, etc.); pescados; huevos, preferentemente enriquecidos con Omega 3; vegetales de todos los tipos y sin límite (siempre que no sean fritos); aceites lo más naturales posible (de oliva, de coco, de palta); frutas, aunque es importante regularlas si estás intentando perder peso, debido a su contenido de azúcar; frutos secos (son buenos como colaciones pero altamente calóricos, así que debes consumirlos con moderación); tubérculos como batatas y ñames, que son más altos en calorías y carbohidratos, por lo que resultan ideales para después de entrenar.
 
Estos alimentos son tan nutritivos y llenadores, que es casi imposible comer de más. Para obtener el mismo número de calorías del pan (que, como sabes, podrías comer durante todo el día sin sentirte realmente satisfecho) tendrías que consumir 2 o 3 bowls llenos de brócoli y espinaca. Un plato gigante de vegetales y una porción razonable de carne puede mantenerte satisfecho por horas, mientras que comer comidas pesadas en carbohidratos redunda en sentirte hambriento poco tiempo después.
 
Con la dieta Paleo y la suficiente actividad física, puedes perder un porcentaje de tu grasa corporal en unas cuantas semanas. Si has estado luchando con la pérdida de peso, no tienes energía a lo largo del día, necesitas muchas tazas de café, odias contar calorías y quieres comenzar a cambiar tu vida hoy, dale una oportunidad por 30 días. Si después de 1 mes no has notado una importante mejora en tu calidad de vida, entonces regresa a las donas y muffins. Es fundamental darte 30 días completos antes de emitir un juicio. Tu cuerpo debe pasar de obtener energía de los carbohidratos y azúcares a quemar tu grasa almacenada como energía, lo que puede tomar algunas semanas.
 
Si no quieres quitar los granos de tu dieta completamente, trabaja para minimizar estos alimentos gradualmente y observa cómo tu cuerpo se ajusta. Las transiciones lentas a menudo son mucho más fáciles de manejar que las de largo plazo; mientras más puedas acercar tu alimentación a los principios Paleo, más rápidamente comenzarás a ver resultados.
 
En cada comida, intenta obtener una fuente de proteína saludable (huevos, bife, pollo, pescado, cerdo) junto con algunos vegetales o frutas. Si te cuesta obtener suficientes calorías cada día, agrega algunas grasas saludables a la ecuación: palta, un puñado de almendras o nueces, crema de almendras, aceite de oliva. Con la dieta Paleo siéntete libre para consumir grasas saludables y deja de comprar basura “baja en grasa”. En las últimas décadas, las compañías han hecho todo lo posible para fabricar todo sin grasa y “saludable”; pero mira adónde nos ha llevado cortar la grasa e incrementar los hidratos de carbono.
 
La dieta Paleo estabiliza el azúcar en sangre, quema la grasa almacenada, distribuye la energía a lo largo del día, brinda entrenamientos físicos más eficientes, reduce alergias, mejora la salud de la piel y los dientes, regula el sueño y es anti-inflamatoria.
 

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